La medicina en general y la biotecnología en particular han experimentado notables avances en los últimos años y los métodos de diagnóstico en cirugía vascular se han convertido en una herramienta indispensable para la práctica diaria del cirujano vascular, tanto en el diagnóstico preoperatorio como intraoperatorio.

Hoy en día contamos con tomógrafos de última generación que nos dan una excelente calidad de imagen: imágenes multicorte con amplia escala de grises y reconstrucción en 3D que nos permiten hacer diagnósticos más precisos, sobre todo a la hora de diseñar la estrategia más adecuada a seguir en un determinado caso. Por ejemplo, en el caso de los aneurismas de aorta, atualmente podemos decidir si el procedimiento será endovascular, con las enormes ventajas que ello implica o, por el contrario, si las condiciones anatómicas de dicho aneurisma nos inclinan a indicar una cirugía convencional por considerar que es el procedimiento menos arriesgado para el paciente, teniendo en cuenta sus antecedentes clínicos y las características anatómicas de su aneurisma.

La angiotomografía, en base a los enormes avances mencionados, va ganado terreno día a día sobre la angiografía preoperatoria, que sigue teniendo una importancia fundamental en el intraoperatorio, ya que la indicación de los procedimientos endovasculares han aumentado notablemente en los últimos años.

El correcto dominio de la angiografía intraoperatoria, tanto diagnóstica como terapéutica, se ha convertido en un recurso indispensable para el cirujano vascular del siglo XXI. Por tal motivo todos los integrantes de Cirugía Vascular Canarias contamos con el entrenamiento adecuado en este campo y con la certificación correspondiente: “Director de instalaciones radiológicas con fines de diagnóstico médico, avalado por el Consejo de Seguridad Nuclear”.

Lo propio ocurre con la Ecografía/Doppler, tanto preparatoria como intraoperatoria. El adecuado entrenamiento en el empleo de dichas técnicas nos permiten un “mapeo” adecuado de las estructuras venosas a la hora de decidir la indicación de uno u otro procedimiento en los pacientes portadores de patología venosa como las varices o para elegir la vena adecuada cuando se decide realizar un acceso vascular para hemodiálisis con fístula A-V nativa.

También nos permite la inserción de catéteres o introductores en una forma “eco-guiada” brindando así una mayor eficacia, precisión, y de esta forma evitar o disminuir las posibles complicaciones, tanto en el intraoperatorio como en el post operatorio.

Estas enormes ventajas tecnológicas nos permiten acortar los tiempos de estancia de los pacientes, ya que en un solo acto operatorio podemos contar con diagnósticos muy precisos, que nos permiten elegir el procedimiento que consideramos más adecuado para cada paciente, personalizando así cada tratamiento. De eta forma podemos decidir un procedimiento endovascular que puede reconvertirse en un procedimiento abierto convencional o ser un tratamiento híbrido (vale decir, una parte realizado con cirugía convencional y otra parte con un procedimiento endovascular). Esta táctica redunda en un notable beneficio para el paciente ya que en todo momento priorizamos la realización de procedimientos cada vez menos invasivos, resueltos en un único ingreso y disminuyendo notablemente la posibilidad de complicaciones.